El silencio de los gorilas.
Así se titula el artículo publicado hoy en Diario La Nación que me dejó pasmado y con mucha bronca.
Salvajemente y con las peores intenciones están asesinando gorilas en África.
Tres hembras (una de ellas preñada) y un macho fueron crucificados y asesinados. Eran gorilas de montaña, una especie en extinción, que habita a 3000 metros de altura en la cadena volcánica que comparten Ruanda, Uganda y el Congo. Las víctimas -bien llamadas así pues comparten con el hombre el 97% del ADN- fueron fusiladas en el Parque Nacional Virunga, en el Congo.
En lo que va del 2007, ya asesinaron 7 gorilas de los apenas 700 ejemplares que quedan en esos países. Nada más que 350 habitan en el Congo.
El Director General de la UNESCO, Koichiro Matsuura, se declaró preocupado por la matanza de los gorilas y llamó a las autoridades del Congo a investigar las razones del episodio. También hizo público el envío a la República del Congo de una misión compartida entre el Centro de Patrimonio Mundial y la Unión de Conservación Mundial a mitad de este mes.
El Congo es el segundo pulmón de nuestro planeta (luego del Amazonas). El Gorilla beringei beringei contribuye al equilibro del ecosistema. Entonces, ¿qué lleva a los hombres a matarlo si lo que en definitiva asesinan es su futuro? La respuesta es el dinero. Existe un comercio ilegal de carbón vegetal en esos países, que mueve miles de millones de dólares al año. Mientras los gorilas vivan, no es posible explotar las selvas tropicales que los cobijan.
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